De Urcos a Racchi

Quiquijana

Este poblado se ubica a 24 kilómetros de Urcos. Su iglesia está en pleno proceso de restauración. El origen de Quiquijana, con su trazado de damero, se remonta a la segunda mitad del siglo XVI, cuando el virrey Francisco de Toledo puso en marcha su política de reducciones.

La Iglesia colonial
Al igual que las de Checacupe y Tinta, la iglesia de Quiquijana está ubicada de manera lateral a la plaza del poblado. Presenta dos entradas, una de ellas da a la plaza y la otra corresponde a la fachada. La pintura mural cumple en Quiquijana una función decorativa; es decir, hace las veces de marco de algunos lienzos y adorna hornacinas. Destacan los murales del pintor indio Salvador Sandoval, los mismos que datan de la segunda mitad del siglo XVII. En los muros del presbiterio existen dos series de pinturas con un tema poco frecuente en la escuela cusqueña: la vida del Hijo Pródigo y la Historia de Lázaro. Otros cuadros que, según los historiadores del arte Mesa y Gisbert, pueden ser atribuidos a Sandoval son los de Cristo Resucitado, la Inmaculada Concepción y San Juan Bautista.



Checacupe

3,446 m.s.n.m.
El templo de Checacupe brindará al visitante más de una agradable sorpresa. Por la calidad de sus artesonados mudéjares, es sólo comparable a la iglesia de Andahuaylillas. El historiador Pablo Macera destaca la gran viga del presbiterio con una imagen de la Virgen de factura medieval con evocaciones románicas y bizantinas. Señala, además, que esta Virgen “quizás sea la más antigua pintura del Cusco”. Excepcional, asimismo, es el mural con el apóstol Santiago en la batalla de Clavijo, que se encuentra en el sotocoro. Allí mismo se hallan los murales con los martirios de San Lorenzo y San Sebastián. Las figuras están muy bien logradas y el cuerpo humano perfectamente anatomizado. El primero muestra al mártir sobre la parrilla y a su alrededor a varios soldados y otros personajes. En el segundo se aprecia a San Sebastián atado a un árbol y asaeteado por los arqueros de Mauritania.


Tinta

El orgullo de los tinteños es que en este lugar se dio inicio a la gran rebelión de Túpac Amaru. El 4 de noviembre de 1780 el cacique indio apresó, en la cercanía del poblado, al corregidor Antonio de Arriaga, quien unos días después fue ejecutado en Tungasuca, lugar donde el rebelde estableció su cuartel general.

Principales atractivos

La iglesia de Tinta.
Aún conserva un atrio cerrado con arco de ingreso y dos capillas posas en las esquinas del mismo, todo lo cual separaba este espacio de culto de la plaza civil. En su interior destacan tres series de lienzos. La de San Juan Bautista es atribuible al célebre Marcos de Rivera, quien introduce en la pintura cusqueña de fines del siglo XVII el zurbaranismo. Al pincel de este artista, pertenecen los lienzos que decoran el presbiterio: El Bautista en el Desierto, Predicación del Precursor, la Degollación, el Entierro del Santo y la Apoteosis. Valiosa, asimismo, es la serie de la vida de Cristo que es obra del pintor Francisco Serrano.

La Casa del Corregidor
Se trata de una de las pocas edificaciones coloniales que se mantiene de pie en la plaza de Tinta. En esta casona, que ocupa casi enteramente uno de los lados de la plaza, vivió la escritora cusqueña Clorinda Matto de Turner junto a su esposo José Turner. La pileta ornamental que se yergue en el centro de la plaza, en reemplazo de la columna del suplicio de la época colonial, fue una donación de ambos. Clorinda Matto ambientó su novela más famosa, Aves sin nido, precisamente en Tinta.

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Quiquijana


Conjunto arquelógico de Racchi

El pueblo de Racchi