De Cusco a Urcos

San Jerónimo

Está ubicado a diez kilómetros del Cusco. Es muy fácil llegar hasta aquí, pues San Jerónimo se encuentra al pie de la carretera. Este tramo del viaje resulta muy agradable y permite gozar de un típico paisaje de la campiña cusqueña, que combina árboles de eucaliptos con la tierra roja de los cerros.

Para entrar al pueblo es necesario tomar una calle muy estrecha, que sube por una cuesta y desemboca en esta amplia y hermosa plaza, coronada por la ermita.

San Jerónimo conserva un cierto carácter tradicional y aquí reina todavía la paz del campo. Caminando por sus calles empedradas es fácil toparse con caballos, vacas y ovejas.



El Templo
La iglesia de San Jerónimo fue planeada primero como ermita. De acuerdo a las investigaciones de Pablo Macera, aquí vivió parte de la élite indígena que buscó demostrar su poder y su prestigio a través de la construcción de este magnífico templo.

Según Wethey, su arquitectura guarda todavía rasgos del siglo XVI. La fachada, por ejemplo, es de estilo renacentista. Está compuesta por tres arcos y un balcón en la parte superior. Destaca también la espadaña, que le confiere al templo una dimensión mayor.

El Interior
La advocación principal es San Jerónimo. La iglesia se encuentra adornada con pintura mural, y su estado de conservación muy malo. Las mejores pinturas son las del arco toral que son también las más antiguas. Uno de los orgullos de la iglesia son sus siete espléndidos altares barrocos.

Las misas todos los días de 5 a 8 de la mañana, y cada jueves a las seis y media de la tarde hay adoración al Santísimo. Termina la adoración con una misa.

Saylla
Saliendo de San Jerónimo se llega a Saylla. Si tiene tiempo y desea probar unos deliciosos chicharrones, no deje pasar la oportunidad. Se sirven acompañados de camote frito, cebollas y choclo. También puede degustar otra de las especialidades del lugar, los toctos, hechos en base al pellejo del cerdo tostado.

Los cusqueños suelen comer chicharrones por la tarde, a partir de las 16:00 ó17:00 hs., luego de la jornada laboral. También acuden hasta aquí los fines de semana en busca de un fastuoso desayuno. Existen muchos restaurantes campestres, que cuentan con patios traseros para juegos de niños y adultos y zonas de esparcimiento.

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