 |
El camino
Si uno opta por ir en automóvil, le servirá de referencia saber que saliendo por la calle Saphi encontrará el Grifo San Carlos, donde podrá echar gasolina y revisar el estado de su automóvil con comodidad.
Siguiendo la ruta llegará a San Cristóbal y, si cuenta con tiempo, puede hacer un alto en la iglesia y visitar a uno de los santos protectores más populares del Cusco. El camino al Valle Sagrado es el mismo que conduce a Sacsayhuamán, de modo que si lo desea y el tiempo se lo permite podrá visitar las ruinas de ese complejo: Quenco, Puca Pucara y Tambomachay.
Lo impresionante del camino es que la salida implica ascender por los cerros que dominan el Cusco, lo cual permite gozar de vistas impresionantes de la ciudad, especialmente a la hora del atardecer o en la noche. Si el tiempo y la luz son favorables, se pueden tomar espléndidas fotografías. Desde estos puntos es posible observar con detenimiento la estructura de la ciudad. Cuando los días están despejados, el contraste entre los techos rojos y el cielo azul es espectacular.
|
|
|
Por el sendero de los eucaliptos
El camino es agradable, aunque algo curvado. En todo el trayecto, los eucaliptos y las retamas acompañan al viajero. A cuatro minutos de Tambomachay se llega al abra de Corao y al mirador, desde donde asoma el valle. Todos los martes, jueves y domingos se lleva a cabo aquí una feria artesanal.
El mirador de Taray
Es el primer punto desde donde se divisa realmente el valle. Su paisaje, como es habitual en el Cusco, sorprende al viajero, pues tras largas curvas y subidas, de pronto los cerros se abren y el valle se muestra en toda su amplitud. Abajo discurren las aguas del río Vilcanota o Urubamba. Desde aquí se pueden tomar magníficas fotografías. Es frecuente encontrar a unos niños que esperan ansiosos la llegada de turistas para ofrecerles los catálogos “que ellos mismos fabrican” y de los que se sienten sumamente orgullosos. El camino continúa, y si se tiene suerte, se podrán divisar los nevados Huancalle y Pitusiray.
Los senos de la Ñusta
Al primer lugar al que se llega bajando los cerros y después de traspasar Corao y Taray es a Písac. A media cuesta se obtiene una fantástica vista del pueblo. Si tiene tiempo y está en un vehículo particular le aconsejamos detener el carro, pues desde aquí se pueden tomar buenas fotografías y observar la estructura del pueblo. Al lado izquiero de Písac, al pie de las montañas, se divisan los llamados “Senos de la Ñusta”, cuatro hileras de andenes que simulan los senos de una mujer. Según dicen, éste pudo haber sido un homenaje a la fertilidad. A pesar de que estos andenes se encuentran tan cerca al pueblo, han permanecido intactos hasta el día de hoy.
Písac
2,950 m.s.n.m.
Distrito de la provincia de Calca, a 32 Km. de la ciudad de Cusco por carretera asfaltada.
Por su feria artesanal y sus impresionantes ruinas, Písac se ha convertido en destino predilecto de los turistas. Es un típico pueblo español, con su plaza principal en el centro, presidida por una iglesia y por árboles centenarios. Desde allí se abren pequeñas callejuelas de piedra. Se sitúa a orillas del río Urubamba y, en la cima de uno de sus cerros más altos, se encuentran las impresionantes ruinas incas con su famoso Intihuatana. De lunes a sábado, Písac es un lugar tranquilo, que goza de la paz del campo. Pero, cada domingo, la plaza se viste de fiesta y es inundada por una muchedumbre bulliciosa. Desde muy temprano, acuden hasta aquí campesinos y artesanos de las comunidades vecinas ofreciendo telas, vasijas, toritos de Pucará y joyas de plata, que atraen a una multitud de turistas.
El cacique rebelde
En el centro de la plaza se alza un monumento en honor a Bernardo Tambohuacso, cacique de Písac y uno de sus vecinos más famosos. En 1780, Tambohuacso planeó una rebelión junto con otros criollos y mestizos, contra las reformas impuestas por la corona borbónica y contra los abusos del poder colonial. La conspiración fue descubierta y frustrada. El cacique fue ejecutado el 17 de noviembre de 1780, a pocos días de haber estallado la rebelión de Túpac Amaru.
|
 |
|
|
 |
|