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La Catedral
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“El conjunto es soberbio y puede decirse que la Catedral cuzqueña es uno de los monumentos más hermosos y significativos de América. Sus proporciones tienen una amplitud única. Sus torres se separan, se abren más de lo admitido en cualquier ejemplo occidental, como para darle mayor frente y asiento a ese primer templo de España en la capital de los incas.”
Héctor Velarde, Arquitectura Peruana, 1946.
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Historia
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La iglesia mayor cusqueña, nacida tras la conquista y fundación española de la ciudad, tuvo dos emplazamientos antes de levantarse sobre su ubicación actual. En octubre de 1534, el primer cabildo le asignó el sitio que ocupa hoy la iglesia del Triunfo, en el antiguo Sunturhuasi. Debido a su pequeñez, en 1541 se decidió otorgarle un sitio más amplio en la zona de Cusipata, frente al mercado y al convento de los mercedarios. Esta cercanía resultaba inconveniente y en 1552 fueron adquiridos los terrenos del Quishuarcancha o palacio de Huiracocha, junto al primitivo templo.
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Los arquitectos
En 1559 se colocó la primera piedra y fue llamado el arquitecto Juan Miguel Veramendi, residente en Chuquisaca, para dirigir las obras. Poco después, Juan Correa continuó los trabajos hasta 1564 en que se interrumpieron por escasez de fondos. Hacia 1585, el maestro extremeño Francisco Becerra –autor de la Catedral de Lima– probablemente ejecutó la traza definitiva. Posteriormente intervinieron como maestros mayores Bartolomé Carrión y Miguel Gutiérrez Sencio. La edificación avanzaba muy lentamente hasta 1644, cuando el obispo Juan Alonso de Ocón le otorgó un gran impulso. Aunque no estaba concluida en 1650, el terremoto de ese año no afectó demasiado la solidez de su estructura y pudo concluirse totalmente en 1669.
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Estilo y traza
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Debido al período crucial en que fue construida, la Catedral cusqueña hereda la hibridez gótico-renacentista de las grandes Catedrales españolas del siglo XVI, sumando a ello la irrupción del estilo barroco patente en su gran portada-retablo y en sus torres monumentales.
Al igual que en Lima, su planta-salón es de tres naves con dos tramos de capillas laterales y muro testero plano. Sus bóvedas de crucería, tomadas del gótico tardío, descansan sobre pilares cruciformes de estilo renacentista. Aquí todo es de piedra y de una sensación de enorme solidez, que la diferencia de la ligereza característica de la Catedral limeña. Muchos de sus bloques pétreos son de origen incaico y fueron acarreados desde la vecina fortaleza de Sacsayhuamán.
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