“...era una casa de Inca Yupanqui donde se hospedaba cuando iba de caza. Está puesta en un cerro cerca del camino a los Andes...”
Bernabé Cobo, cronista, siglo XVII.

Conocido también como “baño del Inca” o “baño de la Ñusta”, el monumento es notable por su excelencia arquitectónica y el magistral ensamblado de las piedras que forman sus muros. Posee, asimismo, un extraordinario sistema hidráulico, dentro del cual el agua en sí misma era venerada como fuente de la vida.

Ubicación y función
El lugar se ubica sobre el río Tambomachay, a sólo siete kilómetros de la ciudad de Cusco. Tambomachay es considerado por Cobo como uno de los adoratorios del primer ceque del Antisuyo. Según las crónicas fue coto de caza de Inca Yupanqui, lo cual hace suponer que se trató de una zona muy rica en especies animales.

Descripción del sitio
La composición consta de tres andenes paralelos. Sobre el último se erige un grueso muro (15 metros de longitud por 4 metros de altura) adornado con cuatro hornacinas. Las piedras han sido perfectamente encajadas. Una red de canales subterráneos llevan agua hasta una poza en el nivel más bajo. Allí dos vertederos mantienen un flujo constante de agua limpia y clara que viene de otra poza que está a un nivel más alto.

Mirando el monumento desde el río se observan dos gruesos muros que cortan el muro de sostenimiento. El que mira al río tiene dos nichos grandes y el segundo, casi perpendicular al primero, tiene una puerta con doble jamba. Este tipo de puerta era utilizada por los incas para resaltar la importancia de un lugar. Por esa puerta se llega a una habitación pequeña en la que es visible el agua que aflora de las entrañas de la tierra.

Belleza y sencillez
No se ha podido descubrir hasta ahora el origen del manantial que abastece de aguas tan limpias y abundantes a las fuentes. Algunos creen que la suave pendiente donde se emplaza el sitio no tiene capacidad para producir esas aguas y que ellas podrían originarse en la margen opuesta del río. De lo que no queda duda es de la perfección en el labrado de los canales. El sonido del agua, la tranquilidad y la paz del ambiente, así como la forma cerrada y recogida del espacio en el que fue construido, dan a Tambomachay una atmósfera peculiar. Además, es una gran muestra de la habilidad de los arquitectos andinos para armonizar las construcciones con el paisaje.
Conoce
Tambomachay