El nombre se traduce como zigzag, quizá por los pequeños canales labrados con ese trazo que se ven en las rocas del lugar y pudieron haber servido para conducir la chicha o la sangre de los sacrificios de las llamas. Existen dos Quencos: el Grande, que se encuentra al pie del camino que va desde Sacsayhuamán hasta Písac; y el Chico, que está a 350 metros al oeste del anterior, sobre la ladera. Ambos son lugares de culto cuya naturaleza aún no se ha podido descifrar, pero en los que destaca la predilección de los incas por la piedra y el cuidado que tuvieron en su tallado.

Quenco Grande
Este complejo contiene un anfiteatro que rodea a una piedra natural labrada. Posee además una saliente rocosa decorada con un pasaje que conduce a una sala subterránea, un complejo de andenes, habitaciones, y un sistema de canales de drenaje destinado a evacuar el agua del lugar. El anfiteatro está formado por una pared de curva suave de cerca de 50 metros de largo que muestra 19 grandes nichos (hornacinas). El foco central de este arreglo es una piedra cuya forma original pudo ser la de un puma, o también la de un falo. Probablemente fue destruido por los empeñosos frailes coloniales perseguidores de idolatrías.


La piedra labrada
Detrás de esa piedra se levanta un promontorio rocoso en el que una escalera labrada en la roca viva conduce a la cumbre. Allí nace el pequeño canal en zigzag que, a partir de un hoyo menor, desciende para luego bifurcarse en una rama que sigue la pendiente y otra que llega a la cámara subterránea al interior del roquedal. Pudo conducir la chicha votiva y la sangre de los sacrificios de algún ritual aún no esclarecido. En la misma cumbre quedan restos tallados de lo que pudo ser un cóndor cuya cabeza fue rota; así como de un puma. También pueden advertirse restos de una habitación.

Intihuatana
Sobre la roca viva allanada y pulida sobresalen dos cilindros de corta altura. Es probable que haya sido un intihuatana, que se traduce como “lugar donde se amarra al sol”; es decir, permite calcular la posición del sol. No se sabe de qué modo funcionaba este artefacto.

Cusilluchayoc
Es un nombre quechua que significa “templo o lugar que tiene monos”. Se encuentra a 500 metros directamente al este de Quenco Grande. Posee una piedra tallada de casi dos metros de alto en la que algunos creen ver la forma de un sapo. En esa roca todavía son visibles relieves de serpientes y de monos que pudieron haber dado nombre al lugar.

La cámara subterránea
Es una proeza el labrado de la roca realizado aquí, por el que pisos, techos, paredes, mesas y nichos fueron cuidadosamente tallados en la roca viva. Sin duda, fue un lugar de culto para ritos secretos y escondidos. Los constructores del lugar completaron su composición con habitaciones de servicio en el perímetro, con andenes y canales para la evacuación del agua de lluvia.

Quenco chico
El sitio Quenco Chico, bastante más destruido que Quenco Grande, muestra restos de muros altos, planeamiento circular y el mismo labrado cuidadoso de la roca.

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