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Limatambo y Curahuasy
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Limatambo 2,600 m.s.n.m.
Curahuasi 2,700 m.s.n.m.
El actual poblado de Limatambo se encuentra a sólo dos horas del Cusco. Por su clima benigno y su menor altitud con relación al Cusco, Limatambo se está convirtiendo en un popular centro de recreo para las familias cusqueñas. Durante los fines de semana se puede disfrutar de días soleados en la piscina municipal o en el Country Club. Este hospedaje se encuentra tres kilómetros antes del pueblo y ofrece servicio de restaurante, juegos y canchas para practicar deportes.
El río Apurímac
A unos quince kilómetros de Limatambo y siguiendo por la carretera asfaltada a Abancay, se produce el encuentro entre los ríos Apurímac y Colorado, en el lugar conocido como Airahua.
Desde aquí, aprovechando las turbulentas aguas del Apurímac, se puede hacer canotaje hasta los baños termales de Cónoc. El recorrido demanda medio día. Los servicios de guías deben contratarse en la ciudad del Cusco. En esta ruta, la carretera cruza el Apurímac por el puente Cúnyac (1,900 m.s.n.m.), donde los amantes del riesgo pueden practicar el puenting.
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Caminatas
Los aficionados al trekking encontrarán en este lugar varias rutas de interés, empezando por la que sigue el camino incaico del Chinchaysuyo hasta Cónoc, y que demanda sólo un par de horas. En dirección norte y cerro arriba, hay otra ruta muy conocida por todos los lugareños, que lleva hasta Rumirumi, un paraje que debe su nombre a la presencia de numerosas rocas de gran tamaño. El camino, siguiendo siempre por la altura, llega hasta Minaspata, desde donde a media mañana se puede ver el vuelo de los cóndores y el cañón del Apurímac.
El puente colgante
"Es costumbre de los viajeros calcular su tiempo a fin de llegar a este puente en la mañana, antes de que comience el viento, pues durante la mayor parte del día sopla éste hacia arriba del cañón del Apurímac con gran fuerza y el puente se mece como una gigantesca hamaca, siendo casi imposible pasarlo".
George Squier, viajero estadounidense, 1863-65.
En tiempos de los incas y durante la colonia, los viajeros cruzaban el río por el puente colgante de Maucachaca, que estaba ubicado en la desembocadura del riachuelo Quebrada Honda, a la entrada del maravilloso cañón del Apurímac. El inmenso puente de aproximadamente 45 metros de largo despertó la admiración de cronistas y viajeros.
Tarahuasi
En el kilómetro 77 de la carretera a Abancay, antes de llegar al pueblo de Limatambo, se encuentran los restos incaicos más imponentes de esta ruta, conocidos como Tarahuasi. Destacan dentro del conjunto dos plataformas rectangulares -la más pequeña superpuesta sobre la más grande- que están rodeadas por muros de contención de piedra finamente labrada por tres de sus lados. En el muro más largo con frente a la carretera, unas escalinatas permiten el acceso a este conjunto. Hay que resaltar, además, que los muros que sostienen la plataforma más pequeña tienen 28 nichos trapezoidales de 2,20 metros de altura cada uno, doce en el muro con frente a la carretera y ocho en cada uno de los muros laterales. Unas decenas de metros más abajo de las plataformas, hay un enorme muro de contención de 160 metros de largo y 4 de alto que, desgraciadamente, ha sido cortado en su extremo norte por la carretera. Este muro de bloques de andesita cuidadosamente labrados y encajados, como en las mejores muestras de arquitectura incaica, cierra la garganta en su parte más estrecha, por lo que al parecer tenía la función de ser un punto de control en el camino al Cusco.
Investigaciones recientes muestran efectivamente que las construcciones incaicas de Tarahuasi formaban parte de otro de los tambos del camino del Chinchaysuyo, el de Limatambo. La más pequeña de las plataformas descritas parece ser un usno y, por tanto, habría tenido fines rituales. Los restos de los recintos que servían de alojamiento y depósitos, en cambio, no se han conservado, pues, al parecer, la piedra con que estuvieron construidos, fue utilizada en la colonia para edificar una casona cuyos restos, aún hoy, son visibles en la plataforma más grande.
Los baños de Cónoc
A pocos kilómetros del puente de Tarahuasi, se encuentran los baños termales de Cónoc. Para llegar a ellos hay que tomar un desvío de la carretera. También existe un camino de herradura por el que se puede llegar andando hasta los baños, ubicados en una explanada al nivel del río Apurímac. En Cónoc hay servicios de restaurante, alojamiento y camping. Los baños tienen tres pozas medicinales y una piscina. Debido a las nubes de mosquitos que hay durante el día, es recomendable bañarse de noche y portar repelente.
Curahuasi
Ciento veinte kilómetros separan la ciudad de Cusco de esta población apurimeña que se precia de ser la “capital mundial del anís”, por tratarse del cultivo predominante en la zona. Ubicado en una suave planicie, el valle de Curahuasi goza también de un clima agradable.
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