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Por las pampas cusqueñas
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A lo largo de la carretera asfaltada que discurre entre Anta y Sayhuite, el visitante podrá apreciar restos arquitectónicos incaicos de diverso carácter. Desde andenería de excelente factura hasta edificaciones que formaron parte de tambos importantes, pasando por lo que seguramente fueron huacas o adoratorios. Gracias a sus características naturales y a su agradable clima cálido, la parte de la ruta que va de Limatambo a Sayhuite es particularmente atractiva para el turismo de aventura o para los baños y el descanso placentero. No faltan, finalmente, lugares de interés para los amantes del arte colonial.
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Información práctica
El transporte público entre el Cusco y las distintas poblaciones de esta ruta es todavía poco frecuente. La excepción es Izcuchaca. En esa dirección parten buses cada quince minutos desde un terminal que se encuentra en la calle Lanlacúyoc 351. Desde este mismo lugar, pero con mucho menos frecuencia, salen también microbuses a Huarocondo y Zurite. En Izcuchaca, sin embargo, se ofrece servicio de taxis a estas dos poblaciones.
Los buses para Limatambo y Curahuasi salen entre las 5.30 y las 6.30 a.m. de un paradero ubicado en la calle Arcopata. El trayecto hasta Limatambo toma dos horas y hasta Curahuasi tres horas y media. El viaje de regreso al Cusco lo hacen a las dos de la tarde.
Para llegar a Sayhuite es necesario abordar los autobuses que unen Cusco y Abancay, y que salen del terminal terrestre de Cusco a las seis de la mañana. Sayhuite está a sólo 45 kilómetros de Abancay, por lo que es recomendable, en lugar de regresar al Cusco, pasar la noche en esta última ciudad, que cuenta con buenos servicios de alojamiento y varios restaurantes.
Por las distancias y por la poca frecuencia con que circula el transporte interprovincial, es preferible dedicar más de un día para visitar los atractivos de esta ruta; en caso que no se disponga de tiempo, habrá que limitarse a algunos de ellos.
El mejor día para hacer este recorrido es el domingo, pues el transporte es más frecuente.
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Anta
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"Los indios denominaron poéticamente Anta (cobre) a la llanura y su población principal, porque los rayos solares, al reverberar en las agrias laderas y peñas que al norte la ciñen, sombreadas a menudo de nubarrones, encienden reflejos cobrizos."
José de la Riva-Agüero, Paisajes peruanos, 1919.
A tan sólo 20 kilómetros del Cusco, el pueblo de Anta, capital de la provincia del mismo nombre, está encaramado sobre un pequeño morro que hace las veces de atalaya. Desde este punto se puede apreciar la pampa en toda su extensión. Actualmente, los extensos pastizales de Anta están dedicados sobre todo a la crianza de ganado vacuno, pero son también, como en siglos pasados, la “despensa” del Cusco, debido a su importante producción de papas, trigo, cebada, habas y hortalizas.
Izcuchaca
La carretera Cusco-Abancay discurre al pie de este morro y es por esta razón que el poblado de Izcuchaca, que se ha acomodado ventajosamente a ambos flancos de esta vía, es ahora más grande que la capital provincial y muestra una actividad comercial más animada. A esto contribuye también el paso del tren a Machu Picchu, que se detiene en este lugar.
Reseña histórica
La dilatada pampa de Anta fue escenario de importantes acontecimientos históricos. En este lugar, los incas bajo el mando del joven Túpac Yupanqui -quien luego gobernaría con el nombre de Pachacútec- infligieron una segunda y definitiva derrota a los aguerridos chancas. A partir de ese momento, iniciaron la expansión que consolidó el Tahuantinsuyo.
Aquí también se jugó la suerte de Gonzalo Pizarro, cuando se rebeló contra la corona a causa de las Leyes Nuevas, que limitaban los privilegios de los encomenderos; en Jaquijahuana las huestes leales a la Corona, bajo las órdenes de Pedro de la Gasca, derrotaron definitivamente a Gonzalo Pizarro.
La ruta de los Tambos
Es curioso constatar que en la ordenanza dictada por el gobernador Cristóbal Vaca de Castro en 1543, para restablecer el servicio de los tambos, vigente en la época de Huayna Cápac, se mencionaran uno a uno casi todos los puntos de interés de esta ruta. El camino inca al Chinchaysuyo pasaba justamente por Jaquijahuana (nombre antiguo de la actual pampa de Anta), Limatambo, Apurímac (un tambo cercano al río del mismo nombre que actualmente es el límite entre los departamentos de Cusco y Apurímac), Curahuasi y finalmente Abancay.
En algunos sectores de la pampa de Anta han quedado tramos del camino del Chinchaysuyo, como admirables testimonios de la organización vial incaica. Aproximadamente a dos kilómetros del pueblo de Huarocondo se encuentran las huellas del antiguo tambo de Jaquijahuana o Tambocancha. Lamentablemente, sólo se pueden observar los cimientos de esta antigua construcción.
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