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Orillas del Huatanay
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El río Huatanay enlaza todo el trayecto entre Cusco y Piquillacta (30 kilómetros aproximadamente), creando un amplio valle de pendiente suave y ricas tierras de labranza que, en la antigüedad, suplió las necesidades de abastecimiento de la ciudad del Cusco y sirvió de asiento a sus ayllus. A 15 kilómetros de la ciudad, el valle se cierra y el río entra en un cañón de unos 5 kilómetros de largo, llamado Angostura, antiguamente conocido como Muina. Luego el valle se abre nuevamente y, 5 kilómetros después de Oropesa, gira al norte para unirse al Vilcanota. En el lugar de giro y en la margen derecha, está el promontorio que contiene a Piquillacta y, al sur, se ubica el hermoso lago de Lucre; todo este espacio se encuentra cerrado por Rumicolca. Con este nombre se denomina tanto a la portada como a la cantera y a las montañas de la zona.
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Restos Arqueológicos del camino
Al salir del Cusco por la Avenida de La Cultura, se cruza el río Cachimayo y después se llega al distrito de San Sebastián. Ambas márgenes del Cachimayo (en quechua "río de la sal"), son ricas en restos arqueológicos.
Andenes y Huacas
En la margen derecha del río Cachimayo, la Urbanización Huayrapuncu ha destruido a Chuquimarca, "...era un templo del Sol en el Cerro Mantocalla..." dice Cobo, y tampoco quedan rastros de la fuente Mantocallaspa. Se ven vestigios de un andén, ya en el borde de la ladera, que contenía a la huaca Mantocalla (sexta huaca del tercer ceque del Antisuyo), lugar importante desde donde se observaban las sucancas del este, marcadoras de la salida del Sol en los solsticios, equinoccios y pasos del Sol por el meridiano del Cusco.
En la margen izquierda del río, frente a Mantocalla se sitúan los andenes de Callachaca y, 200 metros al norte, el complejo de Huayna y Machu Choquequirao. Un kilómetro al sur de Callachaca están Cusicallanca y otros sitios menores. Sobre las tierras onduladas del este destacan los sitios de Chuquicancha, “.. un templo del Sol.." y Pomamarca, "... una casa en la que se guardaba el cuerpo de la mujer de Inca Yupanqui.."; según Cobo, ambas son huacas, la tercera y la sexta del sexto ceque del Antisuyo.
Larapa y Patapata
El sitio de Larapa, conformado por singulares andenes, está ubicado un kilómetro antes de llegar a San Jerónimo. Hacia el sur de la carretera está la Huerta Versalles. A partir de allí, el terreno comienza a empinarse y se pueden observar andenes modelando la ladera. El excepcional sitio de Larapa posee una geometría perfecta donde sus andenes anchos y rectilíneos, se disponen para ascender suavemente y se cortan y entrecruzan sin perder la armonía.
Un kilómetro al este de San Jerónimo, se halla Patapata. La vista de estos lugares no es particularmente sorprendente desde el nivel bajo, pero lo será en extremo para los que puedan subir lo suficientemente alto y apreciar la composición en su conjunto y el trazado de estos lugares. Sería penoso que la urbanización, que ya se ha iniciado, destruyera sitios tan singulares.
Huellas Coloniales
El camino entre Cusco y Piquillacta permite visitar la bonita iglesia colonial en el distrito de San Sebastián. Más adelante, en la zona de Patapata, se puede apreciar una antigua casona que conserva en buen estado la puerta tallada en madera. En la plaza de San Jerónimo (a 15 minutos de la ciudad de Cusco) destacan el hermoso templo y el monumental cabildo de San Jerónimo, construido a principios del siglo XVIII. Poco antes de Oropesa, en el cañón de Angostura, se puede ver desde la carretera la hacienda Angostura. Finalmente, la iglesia de Oropesa, con su espectacular pintura mural, también merece una visita.
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