Los Andes y sus desafíos
El Tahuantinsuyo es la última y más conocida de las avanzadas sociedades agrarias de los Andes. Abarcaba un extenso territorio que incluía una gran complejidad topográfica y climática. Uno de los pocos lugares en el mundo donde el ser humano supo dominar el medio ambiente y transformarlo adecuadamente. Su esplendor, así como el de las sociedades que lo precedieron, se debió principalmente al manejo inteligente de los recursos naturales y a la transformación del paisaje, que permitieron convertir tierras áridas en áreas de producción intensiva.
Ganadería Andina
La agricultura andina que, junto a la ganadería de camélidos hizo posible el desarrollo de las civilizaciones- depende de las plantas domesticadas, la tierra cultivable, la humedad, la temperatura y la luz solar que afectan la estación de cultivo, condiciones que los antiguos peruanos supieron aprovechar al máximo.

Plantas domesticadas en los Andes
La gran diversidad de los Andes permitió a sus habitantes la domesticación de una gran variedad de plantas, desde el año 8,000 a.C. Tubérculos como la papa, la oca, la mashua y el olluco; raíces como la arracacha, la achira y el yacón; o granos como la quinua, el tarhui, cañihua y la quiwicha en zonas altas.

En el caso de la costa, otras plantas, como las calabazas, el algodón, el ají, el frejol, el pallar y el maíz, permitieron el desarrollo de sociedades en un ambiente más bien desértico.

Arquitectura para la producción
Tal vez el ejemplo más significativo de los logros incas sea el Valle Sagrado. Fue tanto el granero de la ciudad capital como una vitrina de los incas para mostrar el manejo intensivo del agua y la tierra. Es un valle profundo que corre desde una gran altitud hasta la selva impenetrable. Por sus menores altitudes, el valle del Urubamba disfruta de un clima cálido propicio para el cultivo del maíz. Importante por su valor nutritivo, el maíz también se almacena bien y su uso principal fue para preparar chicha, el licor que se consumía generosamente en las grandes ocasiones. Las ceremonias, esenciales para conseguir y mantener el poder en los Andes, sólo podían realizarse si se aseguraba el acceso a cantidades sustanciales de este bien tan apetecible.

Almacenando las Cosechas
Una de las características más sobresalientes del Tahuantinsuyo fue la red vial que permitía la interconexión entre casi todos los rincones de su territorio. Tal vez el tramo más importante de esta red fue el Qhapaq Ñan (en quechua "camino principal") que, a manera de columna vertebral, unía de norte a sur no sólo territorios distantes sino, sobre todo, ambientes productivos complementarios. El norte verde y fértil y el sur amarillo y árido, convergían en la ciudad del Cusco, destino principal de la diversidad de productos alimenticios. Otra parte de las cosechas era guardada en lugares estratégicos, en parajes de altura cercanos a la red vial, ya sea para alimentar a los ejércitos o para abastecer a la población en caso de hambruna.
Admirando la agricultura

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