El vestido
Los vestidos tradicionales de los Andes sur-peruanos no sólo cumplen la función de proteger el cuerpo del frío; muestran también la condición social de sus portadores, la región a la que pertenecen, su comunidad e incluso su ayllu. El Inca Garcilaso de la Vega decía que en su tiempo era muy fácil reconocer el origen de las personas por los trajes que llevaban. Los dibujos del cronista indio Guamán Poma ilustran muy bien esta aseveración.
Vestidos contemporaneos
Los trajes típicos del Cusco son producto de la combinación de prendas europeas y andinas, así como del paso del tiempo. Es muy poco lo que queda del Tahuantinsuyo, pues en el tardío siglo XVIII -como consecuencia de la rebelión de Túpac Amaru- las autoridades coloniales prohibieron el uso de vestidos e insignias indígenas, con el fin de acabar con cualquier tipo de "identidad" que fuera diferente de la suya. Así, lo que hoy se ve, es en realidad más colonial que "andino". Además, el comercio moderno ha introducido ropa confeccionada de manera masiva, especialmente jeans, casacas y camisas de algodón y lana.

Sin embargo, todos estos cambios no han impedido que el vestido siga siendo un elemento de diferenciación. Esta se logra por medio de los adornos en los sombreros, los chullos, los cinturones y otras prendas complementarias. Muchos varones conservan todavía sus ponchos, que los identifican con sus comunidades.

El desarrollo del turismo, que difunde nuevos estilos de vestir, ha motivado la producción y el uso de trajes tradicionales. Hombres y mujeres escogen sus mejores prendas y muestran al visitante un aspecto más de la riqueza cultural del Cusco.

Los vestidos regionales
Es imposible permanecer indiferentes al impacto visual que producen los trajes campesinos. En Chinchero, a menos de treinta kilómetros del Cusco, se los aprecia en todo su esplendor y vigencia.

Los chullos y sus variedades
Estas prendas también llamadas "birretes" muestran una gran variedad. Los hay desde los muy largos que cuelgan hasta los hombros, como los de Pitumarca, hasta los pequeños, que cubren apenas la parte superior de la cabeza y que provienen de Písac o de la región de Ausangate. Existen chullos muy sencillos adornados con algunos hilos de colores, y otros, como los de las comunidades de Catca, tan profusamente decorados que apenas si dejan ver el tejido.

Las trenzas y chinchero
Es difícil para las otras regiones del Cusco competir con la elegancia y hermosura del peinado de las mujeres de Chinchero. Lo más común son dos trenzas adornadas con huatanas, cordones tejidos con hilos multicolores que sirven para unir las trenzas. Pero existen peinados mucho más elaborados, como los que suelen usar algunas jovencitas que se engalanan para las fiestas o para la llegada de los turistas. Ellas llevan unas trenzas delgadísimas que pueden llegar a ser 120 y se dividen en dos grandes grupos que enmarcan sus rostros.

Ese era el peinado que lucía la niña inca encontrada en la cumbre del nevado Ampato ( Arequipa), y también el de otro niño hallado en el cerro El Plomo cerca de Santiago de Chile.

Admirando usos y costumbres
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