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“ En este lugar tuvieron los Incas una grande fuerza de las más fuertes de todo su señorío, asentada entre unas rocas, que poca gente bastaba a defenderse de mucha. Entre estas rocas estaban algunas peñas tajadas que hacían inexpulgable el sitio: y por lo bajo está lleno de grandes andenes, que parecen murallas, unas encima de otras: en el ancho de las cuales sembraban las semillas de que comían.”
Cieza de León, cronista español siglo XVI.
La ocupación de Ollantaytambo es tan antigua como algunas de sus formidables piedras. El complejo presenta conjuntos habitacionales, templos, andenes, colcas (depósitos) y diversos recintos cuya función aún no se ha podido determinar con precisión. Se piensa que se trata de un conjunto inconcluso para la época de la conquista.
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Datos históricos
Según el lingüista Rodolfo Cerrón Palomino, el nombre Ollantay proviene del aimara ulla-nta-wi, que quiere decir “lugar para ver hacia abajo”, es decir, atalaya. El añadido de tambo y su vinculación con el personaje de la literatura son posteriores. Los testimonios de indígenas lugareños, recogidos por el cronista Pedro Sarmiento de Gamboa (1570), muestran que existieron profundas hostilidades contra los incas, aun en las tribus cercanas a la ciudad de Cusco. Sus informantes contaron que Pachacútec demandó a sus ancestros el pago de tributos. En represalia por la negativa a obedecer las órdenes reales, un poderoso ejército atacó y destruyó el pueblo. Luego Pachacútec reclamó la zona como propia y mandó a construir los magníficos edificios que hoy perduran. Para ello trajo mano de obra del Collao, el área cercana al lago Titicaca y Tiahuanaco. Sarmiento reveló además que los hijos de Chuchi Cápac, el gran general de los Collas -vencido y asesinado por el Inca- tuvieron que laborar como constructores. Los jóvenes nobles decidieron rebelarse y huir. Sólo tras muchos enfrentamientos y un gran derramamiento de sangre, el Inca logró acallar la violenta rebelión.
La célebre batalla
La historia de Ollantaytambo está inseparablemente ligada a la de Manco Inca, uno de los más famosos héroes de la resistencia indígena, quien luego de mantener al Cusco cercado por meses y al ver que sus fuerzas se diluían por las alianzas entre pueblos aborígenes, se retiró a Ollantaytambo. El Inca se había instruido en técnicas occidentales y había estrechado lazos con mitimaes asentados en la enorme provincia de Vilcabamba. Por esta razón se mantenía bien informado y listo para enfrentar al ejército de Hernando Pizarro. Once andenes escalonados, le permitieron una defensa cerrada. Luego de un sangriento combate y aprovechando la noche, Pizarro dispuso la retirada. Se trató de una gran victoria para el Inca.
La Posada de Ollanta
“¡Oh, pajarillo! Abstente de comer
La cosecha de mi princesa.
No le robes
El maíz que es su alimento
¡Tullallay! ¡Tullallay!
El fruto es blanco
Y sus hojas tiernas;
Hasta ahora son delicadas,
Temo que te poses en ellas.
¡Tullallay! ¡Tullallay!
Te cortarán las alas,
Te arrancarán las uñas,
Y serás capturado
Y apretadamente enjaulado.
¡Tullallay! ¡Tullallay!”
(Fragmento
del Drama de Ollantay.
De: Ollantay, 1938)
Ollantaytambo (o Posada de Ollanta) también está ligado a la literatura peruana a través del drama de Ollanta, a quien debe su nombre. Se trata de un texto escrito en el siglo XVI con temática incaica pero con modelos literarios españoles. La historia narra el conflictivo amor entre el general Ollanta y Cusi Coyllor, la hija de Pachacútec. Tras rebelarse ante el Inca, por no aceptar el romance, Ollanta huye al pueblo Tambo donde resiste por años los ataques imperiales. Luego de la muerte de Pachacútec, Ollanta es tomado prisionero por el sucesor Túpac Yupanqui. Posteriomente es perdonado y nombrado su general. El Inca descubre que su hermana, la princesa Cusi Coyllor, estuvo prisionera por años y decide liberarla para entregársela a Ollanta y permitir el matrimonio de ambos.
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