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Asentamientos
La ciudadela de Machu Picchu es sólo uno de una serie de asentamientos construidos por los incas en lo que hoy es el Santuario Histórico, aunque sin duda era el más importante por su tamaño y complejidad. Nadie conoce aún, sin embargo, cuántos sitios arqueológicos existen. Así, continuamente se descubren nuevos sitios bajo el manto de vegetación.
Funciones y tipos
Si bien la mayoría de sitios son complejos agrícolas -es decir, conjuntos de andenes de distintos tamaños y formas de acuerdo a la topografía- existen también conjuntos arquitectónicos de diversos tamaños y características que cumplieron diferentes funciones. Aquí y allá aparecen recintos a la vera del camino, conocidos como tambos, que servían de albergues a los caminantes. Otros sitios son sólo pequeñas estructuras de planta rectangular, conocidas como huayranas (en quechua "lugar para orar"), que servían como puestos de control. Sobresalen las terrazas de cultivo, las canteras que proveían de materia prima y las fuentes de agua abundante y segura. Hay, además, infinidad de lugares donde el único elemento son grandes piedras talladas, conocidas como huacas.
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Interrelaciones
Todos los sitios están estrechamente relacionados entre sí, tanto en el estilo arquitectónico como en el tipo de edificaciones y en los arreglos básicos. Unos y otros comparten además la singular integración con la naturaleza. A fin de cuentas, todos forman parte de un solo momento de nuestra historia. En ese entonces, las benevolencias del clima de la zona permitieron que la producción agrícola alimentase a los pobladores locales, a las panacas de la realeza Inca y a los pobladores de la ciudad del Cusco. Incluso enviaban productos al resto del Tahuantinsuyo a través del gran Camino Inca o Qhapaq Ñan.
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