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“Entonces en la escala de la tierra he subido
entre la atroz maraña de las selvas perdidas
hasta ti, Machu Picchu”
Pablo Neruda, Alturas de Machu Picchu, 1950.
La “ciudad perdida” de los incas
Machu Picchu, la “ciudad perdida de los Incas” como la llamó Hiram Bingham, investigador que la dio a conocer al mundo en 1911, es hoy en día uno de los símbolos más sobresalientes de las culturas andinas, además de uno de los atractivos turísticos más importantes del mundo. La estética y calidad de las construcciones prehispánicas, la belleza del paisaje que la rodea y la manera cómo los antiguos peruanos planificaron e integraron sus construcciones con la naturaleza, le dieron los méritos para ser inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1983, con el doble carácter de cultural y natural.
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Ubicación
Se encuentra dentro del Santuario Histórico Nacional de Machu Picchu, a unos 100 kilómetros al noroeste del Cusco, en la provincia de Urubamba, en la cresta del cerro Machu Picchu ubicado en las laderas orientales de los Andes que dan hacia la cuenca del Amazonas. El Santuario cubre una extensión de 32,592 hectáreas, cortadas por el valle del río Urubamba, que baja desde las cumbres nevadas de los Andes por encima de los 6,000 m.s.n.m. En esta parte baja de la cordillera, el valle es caudaloso y corre encañonado, cortando el macizo andino, lo que genera una formación topográfica de gran impacto visual.
Dentro del Santuario, y unidos a través de una sofisticada red de caminos empedrados, existen otros antiguos poblados menores así como edificios aislados que servían para alojar a los caminantes, puestos de control y tal vez los más impresionantes centros productivos conformados por terrazas agrícolas (andenes) y complejos sistemas de riego.
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