Quente (2,600 m.s.n.m.)
(B3) El primer punto del recorrido es Quente (en quechua q’inti: “picaflor”). Los restos arqueológicos se encuentran a lo largo de la actual línea férrea a Quillabamba, entre los kilómetros 84 y 90. El complejo comprende Tancarpata, Quisuarpata, Huilcarácay, Cusichaca, Llactapata, Tarapata, Machu Quente y Huayna Quente. Las construcciones en piedra incluyen viviendas rústicas, andenerías, torreones y adoratorios. El nombre obedece a un fundo de considerable extensión en las cercanías del río Urubamba. Se cree que se trató de una jefatura regional, pues hay vestigios de una densa población y de amplios territorios de cultivo. Probablemente conformó una sola unidad con el complejo de Torontoy, situado en las inmediaciones del río Urubamba y de Machu Picchu.
Huayllabamba (2,750 m.s.n.m.)
(C3) Es el nombre tanto de los restos arqueológicos como de una comunidad campesina (en quechua Waylla Pampa, “campo verde”). Huayllabamba es el último pueblo antes de emprender la caminata. El caserío se encuentra en la confluencia de los riachuelos Huayllabamba y Llulluchapampa.

Los restos se componen de paredes semidestruidas, andenes, algunas tumbas rústicas y fragmentos de canales de riego. Aquí se puede tomar el desvío hacia el nevado Salcantay. Un pequeño letrero así lo advierte.
Media hora después de Huayllabamba está Tres Piedras (C2), se trata del primer lugar establecido oficialmente para acampar. Protegido del viento por numerosos árboles y dotado de abundante agua fresca, este campamento ofrece la primera oportunidad de alternar y conversar con otros caminantes. En temporada alta conviene llegar temprano para asegurarse un espacio. Al día siguiente, es recomendable partir antes de que el sol caliente, ya que la subida remonta el paso de Huarmihuañusca (en quechua Warmi Wañusqa, “mujer muerta”) (B2). El abra está situada a 4,200 m.s.n.m. Es el punto más alto de todo el camino. En esta zona sopla un frío e intenso viento de puna.
Desde el abra de Huarmihuañusca se obtiene una vista espectacular y se puede divisar gran parte del camino recorrido.

Si la aclimatación y el estado físico de los caminantes son buenos, se puede continuar hacia Llulluchapampa (C2) y acampar. De este modo el trayecto hacia Huarmihuañusca, al día siguiente, será menos pesado. Este campamento se arma en la parte baja de la quebrada, a una hora de Huarmihuañusca.

Runcuracay (3,950 m.s.n.m.)
(B2) Se puede acceder a estos restos arqueológicos de forma circular durante el tercer día del Camino Inca. Fueron hallados por primera vez en 1915, por trabajadores de Hiram Bingham, el científico que descubrió Machu Picchu. Desde aquí, se divisa el abra de Huarmihuañusca.

Una vez abandonado el campamento, es necesario subir por un camino situado al lado izquierdo de las ruinas. En aproximadamente treinta minutos, se alcanzan los restos de Runcuracay (B2) y, en igual tiempo, se llega al abra del mismo nombre, desde donde se obtiene una extraordinaria vista del grupo de nevados Humantay. En esta parte, el camino se torna aún más interesante y el empedrado se encuentra mejor conservado.

Sayacmarca (3,600 m.s.n.m.)
(B2) Su nombre proviene del quechua Sayaq Marka, “pueblo empinado”. Las pequeñas y angostas calles hacen que su recorrido sea un perfecto laberinto al borde del precipicio. Pero sólo en apariencia, pues todo tiene un riguroso sentido funcional.

Poco antes de llegar al complejo, vale la pena observar con detenimiento el camino, perfectamente empedrado y de gran belleza. A lo lejos es posible divisar el fabuloso nevado Salcantay (C1), así como el grupo de nevados Humantay en la cordillera Vilcabamba.

Para llegar a Sayacmarca hay que subir una larga escalinata. A menudo el cansancio desanima a los caminantes de visitar las ruinas, pero se recomienda vencer la fatiga, pues vale la pena apreciar la espectacular construcción.

Para continuar hacia Puyupatamarca es preciso bajar por la misma escalera. La ruta se hace más ligera y los desniveles son menores. En esta zona empieza el calor pues la altitud disminuye. Cuatro kilómetros más adelante, se halla el primer túnel con 16 metros de longitud. Tres horas después, se llega al tercer y último campamento (B1).

Aquí se presentan dos opciones: acampar en Puyupatamarca y gozar de una extraordinaria puesta y salida del sol, o descansar en las inmediaciones de Huiñayhuayna (B1) y visitar con mayor tiempo su fabulosa andenería.
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