Los Andes en el Cusco alcanzan para sus pobladores la categoría de montañas sagradas. Escalarlas presupone alcanzar un estado más cercano a los Apus o dioses incas y, para que la aventura marche con toda la buena energía de estos seres supremos, es preciso realizar un pagapuy o pago a la tierra. Esta ceremonia consiste en hacer una ofrenda con hojas de coca desde un punto alto del camino hacia las montañas.

Escalar en Cusco es una experiencia maravillosa que ubica al aventurero junto a paisajes sorprendentes y quebradas que parecen perderse en el horizonte. Los nevados en el Cusco son muy poco frecuentados y, llegar hasta ellos, es una gran aventura y una oportunidad para entrar en contacto con las comunidades del lugar.

Para la práctica del montañismo y la escalada, Cusco cuenta con dos extraordinarias cordilleras distantes entre sí: Vilcanota y Vilcabamba. En ellas se encuentran nevados considerados sagrados como son el Ausangate (B3) (6,372 ms.n.m.), el Salcantay (B1) (6,271 m.s.n.m.), y otros como el Verónica (A1) (5,850 m.s.n.m.), el Qollpa (6,100 m.s.n.m.), el Jatunhuma (6,093 m.s.n.m.), el Jatunriti (6,106 m.s.n.m.) y el Callangate (6,110 m.s.n.m.). En la zona del Valle Sagrado existen nevados de menor dificultad técnica como el Chicón (A1) (5,600 m.s.n.m.) y el Sahuasiray (5,777 m.s.n.m.), entre otros.

Montañas en disputa
Cuenta una leyenda inca que al iniciarse el mundo, surgió una fuerte discusión entre las montañas Ausangate y Salcantay, representaciones del macho y la hembra. Ello derivó en una pelea y posterior separación. El Salcantay se retiró triste hacia la selva y el Ausangate, solitario, se quedó en las alturas. Con el tiempo ambos empezaron nuevamente a conversar e intercambiar productos. El Salcantay enviaba frutas, verduras y coca desde la Selva. El Ausangate, en retribución, le envía papa, oca, charqui y lana para tejer mantas.
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