Conopas o Illas
Un caso singular de objetos que conjugan valor artístico con propiedades mágicas, es el de las conopas o illas, que son unas figurillas talladas en piedra, por lo general, en forma de alpaca con un agujero en el lomo o de un corral que, en uno de sus lados, presenta una alineación de alpacas u ovejas.

Imaginería
La imaginería cusqueña es, de lejos, la actividad que más lustre ha dado a los artesanos cusqueños, haciendo que el nombre de muchos de ellos traspase las fronteras del país. Usando como materiales la madera, el maguey, el yeso y la tela encolada, y empleando técnicas que se han transmitido de generación en generación durante varios siglos, los imagineros cusqueños dan forma a vírgenes, santos, Cristos, ángeles, niños Manuelitos y Reyes Magos que atienden una demanda de los devotos del campo y la ciudad, así como de miles de visitantes nacionales y extranjeros.
Los Mendívil
Hilario Mendívil y Georgina Dueñas de Mendívil, pertenecieron a esa estirpe de artistas que hacían de cada pieza una obra maestra. Las imágenes que salían de sus manos se hicieron famosas por la delicadeza de sus rasgos, el alargamiento de los cuellos, y el fino trabajo de estofado y dorado de las telas encoladas con que se imitan las vestimentas. Arcángeles arcabuceros y Vírgenes de la Leche, nacimientos y últimas cenas, eran los motivos preferidos de estos artistas. Aunque las mejores piezas de los Mendívil están en museos y colecciones particulares, el viajero puede apreciar algunas en su casa familiar de la Plaza de San Blas y que ahora es conocida como el Museo Hilario Mendívil.

Casi todos los hijos de Hilario y Georgina continúan la tradición familiar que se remonta a los abuelos e incluso tatarabuelos.

Los Olave
Antonio Olave, artista sambleño como los Mendívil, ha alcanzado fama internacional por sus niños Manuelitos. La dulzura de los rostros de estas imágenes, la maestría con la que está pintada la rosácea piel y detalles como el paladar de espejo, los dientes de plumas de aves, los ojos de cristal y los cabellos naturales se han vuelto el modelo que otros artesanos se esfuerzan en alcanzar.

Santiago Rojas
Sobresaliente y variado es también el arte del paucartambino Santiago Rojas.
De las manos de este octogenario artista salen hasta tres tipos de trabajos, todos signados por la misma calidad: imágenes religiosas, máscaras y pequeñas figuras costumbristas, que retratan a los danzantes de las diversas comparsas que intervienen en la fiesta de la Virgen de Paucartambo. Don Santiago aprendió los secretos del oficio restaurando imágenes de las pequeñas iglesias de pueblo, por lo que considera que su técnica es la misma que la de los artistas de la colonia.

Los santos grotescos de Mérida
De Edilberto Mérida y Maximiliana Palomino, no se puede decir que sean propiamente imagineros, aunque sin lugar a dudas son también grandes maestros del oficio. El primero, que está ahora por encima de los setenta años, se granjeó fama internacional cuando introdujo en la cerámica escultórica lo grotesco, distorsionando los gestos de sus personajes, para acentuar el efecto dramático, y agrandando sus manos y pies. Los motivos de inspiración de Mérida, en esta línea del arte grotesco, son religiosos y costumbristas, destacando sus Cristos de expresión dolida. Los materiales que utiliza son la arcilla, el engrudo y la harina de trigo.

Las muñecas del Cusco
Maximiliana Palomino y su esposo don Enrique Sierra, en cambio, han innovado las técnicas de la imaginería para hacer lo que ellos llaman muñecas y que en realidad son pequeñas esculturas que representan a los diversos tipos humanos de la región del Cusco. Su técnica consiste en preparar una especie de maniquí a base de cartón prensado con prensas de su propia fabricación, maniquí que luego es cubierto con una pasta preparada de harina de trigo, yeso y cola con la que se modela el cuerpo y sobre todo el rostro. No está demás señalar que cada muñeca documentada que sale de las manos de doña Maximiliana es una pieza única, ya que la artista se niega a utilizar moldes para la fabricación en serie.

Los niños Manuelitos
Otra reputada dinastía de imagineros cusqueños es la de los Follana. Hasta 1999, en efecto, cuando dejó de existir el casi centenario don Emilio Follana, era el patriarca de los artesanos cusqueños. Algunos de sus niños Manuelitos eran únicos, pues tenían las extremidades movibles gracias a un complicado sistema de alambres y madera liviana. El arte de don Emilio lo continúan en la actualidad sus nietos Oscar Ravelo Follana y Jaime Gil Follana, quienes han introducido algunas innovaciones en la fabricación de las imágenes religiosas.

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