Objetos de la vida cotidiana
Una enorme variedad de objetos decorativos y suntuarios, tanto de uso civil como eclesiástico, nos hablan del refinamiento que rodeó la vida cotidiana y el mundo ritual de los cusqueños durante el período colonial. Estas piezas nos permiten conocer las costumbres de las élites criollas, indígenas y mestizas, así como la definición de un gusto artístico regional que abarcaba todo el sur andino y que tuvo como epicentro indiscutible a la ciudad del Cusco.
La platería
De todas las artes decorativas coloniales, la platería fue sin duda la más notable no sólo por la habilidad de sus artífices, la diversidad de aplicaciones que tuvo y su continuidad en el tiempo, sino por el valor intrínseco de la propia materia que le otorgó una importancia fundamental en la vida económica del virreinato.

El esplendor
En el siglo XVII, coincidiendo con el florecimiento de las artes “mayores”, la platería cusqueña fue alcanzando su momento de esplendor. Un factor determinante fue el mecenazgo ejercido por el obispo Mollinedo durante su prolongado gobierno eclesiástico (1673-1699). Hubo entonces una abundante producción de piezas litúrgicas en las que se expresa la recargada ornamentación del estilo barroco.

Custodias y frontales
Pero las obras más espectaculares que atesoraban los templos cusqueños fueron las custodias u ostensorios, en los que se rendía culto a la hostia consagrada, y los frontales colocados sobre las mesas de altar. En las custodias cabe distinguir la base o peana, donde se coloca el soporte vertical llamado viril, muy decorado, el cual sostiene a su vez el “sol”, en cuyo centro es colocado el sacramento. Algunos afirman que este motivo resultaba particularmente atractivo para la población indígena, que lo asociaba con el culto a sus antiguas divinidades solares.

Consideradas entre las más ricas del virreinato, las custodias cusqueñas solían confeccionarse de plata sobredorada, con arabescos de esmalte y una gran abundancia de perlas y piedras semipreciosas. Fueron encargadas a los mejores artífices de la ciudad activos en la “era Mollinedo”.

El renacimiento inca
La presencia de una nobleza indígena rica y socialmente reconocida durante el virreinato, dio lugar a un conjunto de manifestaciones incaístas en la vestimenta y las artes decorativas. Estas se mantuvieron vigentes hasta finales del siglo XVIII, cuando la derrota de Túpac Amaru II impuso restricciones y censuras.

Admirando las artes decorativas

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