El arte popular cusqueño
El arte popular cusqueño es heredero de dos importantes tradiciones: la andina y la colonial. El resultado de este encuentro es, como señala el historiador del arte Francisco Stastny, un arte sincrético no sólo de elevada calidad formal sino pleno de contenidos y funciones que, muchas veces, se remontan a creencias y valores culturales prehispánicos. Notable es la destreza de los artesanos cusqueños en la textilería, la cerámica y la imaginería, así como en la platería y la cerería. Por ello, contando con la información necesaria, el visitante puede realizar aquí hallazgos verdaderamente sorprendentes
Textilería
Los tejidos ocupaban un lugar singular en el mundo andino pues, al margen del uso cotidiano, cumplían funciones rituales y mágicas, además de servir para pagar tributos y servicios recibidos. Es por ello que, incluso en la actualidad, las campesinas quechuas de las diversas provincias cusqueñas son diestras tejedoras. Sus manos fabrican, en lana de alpaca u oveja teñida con tintes vegetales, gran variedad de prendas: chumpis o fajas, ponchos y chullos, llicllas (chales), queperinas y uncuñas que las mujeres usan para cargar, sea a sus bebés o diversos productos.

Las mejores telas
Un buen lugar para adquirir tejidos son las ferias dominicales de Písac y Chinchero. En la ciudad son de visita obligada las Tiendas Museo de Josefina Olivares e hijos, en las calles Plateros (abierta sólo por las tardes) y Santa Clara. Aquí se pueden encontrar textiles de toda la región del Cusco e incluso de departamentos vecinos. La característica más valiosa de estas prendas, tejidas en los últimos cincuenta años, es que son elaboradas no pensando en el turista, sino para el uso de los propios indígenas quechuas o aimaras. Los pallaes que se aprecian en estas mantas son variadísimos: estrellas, plantas, cóndores y caballos, vizcachas y hasta camiones pero, tan bien estilizados, que armonizan perfectamente con el resto de diseños.
Cerería
La cerería es otra de las artes populares que florecen en el Cusco. La razón de este fenómeno es que las velas y los cirios decorados se utilizan profusamente durante las numerosas celebraciones religiosas. En la calle Meloc, a pocas cuadras de la Plaza de Armas, el visitante encontrará la mayor cantidad de tiendas de velas.

Los más diestros
Entre los más diestros artesanos cereros está sin duda la familia Moreno. La iniciadora de esta tradición fue la señora Rosa Moreno, fallecida en 1988. Ella, a su vez, había aprendido los secretos del oficio de su abuelo, hábil en la fabricación de velas decorativas y ciriones. Los descendientes de Rosa Moreno continúan hoy la tradición familiar y siguen haciendo velas utilizando anilinas, purpurina y oropel para conseguir el brillo y la riqueza cromática que caracteriza su decorado. El tamaño de las velas va desde minúsculas de un centímetro hasta enormes ciriones de dos metros. Estos artesanos también trabajan por encargo de acuerdo a los diseños que les presentan los clientes.
La Platería
La platería cusqueña es también heredera de antiguas tradiciones prehispánicas y coloniales. De raíces andinas son, por ejemplo, los tupos, esos alfileres ornamentales con los que las campesinas sujetan sus mantas. Estos objetos son trabajados también en cobre y presentan una rica ornamentación en la cabeza del alfiler con motivos animales y vegetales. Algunas de las técnicas que conservan los plateros cusqueños son también de origen prehispánico, como la de bocetear los moldes en barro mezclado con pelo de alpaca y de cuy.

El maestro Gregorio Cachi
En las últimas décadas, muchos orfebres sampableños han migrado a la ciudad del Cusco. Tal es el caso del afamado platero Gregorio Cachi, quien estudió las técnicas del oficio en la Escuela Prevocacional de su pueblo natal y, actualmente, tiene su taller en el Cusco.
Cerámica
Los alfareros cusqueños son tributarios de dos tradiciones de altísima calidad: la inca y la colonial. El estilo Inca Imperial se caracteriza ante todo por la calidad de su pulido, la simplicidad y nobleza de sus formas, así como por la sobriedad en su decoración, la que es profusamente imitada en la actualidad por los artesanos cusqueños.

Durante la colonia, la mejor cerámica cusqueña consistía en piezas vidriadas con predominio del color verde sobre fondo cremoso y con diseños principalmente fitomorfos, pero este tipo de producción es bastante raro en la actualidad.

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